La vida útil de una eslinga no se mide en años exactos, sino en función de varios factores como el tipo de eslinga, la frecuencia de uso, las condiciones de trabajo y el mantenimiento que reciba.
  • Eslingas sintéticas (poliéster o nylon): suelen durar entre 1 y 3 años en uso regular, aunque con buen cuidado pueden superar ese tiempo.
  • Eslingas de cadena: al ser de acero aleado, pueden durar 5 años o más, siempre que se inspeccionen periódicamente y no presenten desgaste crítico.
  • Eslingas de malla de cadena: tienen una vida útil similar a la de las eslingas de cadena, destacando por su durabilidad en aplicaciones exigentes.

Factores que reducen la vida útil de una eslinga:

  • Sobrecarga o uso por encima de la CMU/WLL.
  • Exposición a temperaturas extremas.
  • Contacto con químicos, humedad o ambientes abrasivos.
  • Falta de inspecciones o mal almacenamiento.

Buenas prácticas para prolongar la vida útil:

  • Usar protectores en bordes cortantes.
  • Respetar siempre la capacidad máxima indicada.
  • Guardar las eslingas en lugares secos y protegidos de la intemperie.
  • Realizar inspecciones antes de cada uso.
En conclusión, la vida útil de una eslinga dependerá más de cómo y dónde se use, que del tiempo en sí. Una eslinga bien cuidada puede durar años, mientras que una mal utilizada puede quedar inservible tras pocos usos.